Durante los últimos años, Buenos Aires se consolidó como un destino casi obligado para aquellos visitantes que desean aprender el idioma español. Se trata de un fenómeno que refleja la importancia que está adquiriendo esta lengua en la formación de los profesionales de todas las latitudes y la expansión que tiene en los negocios mundiales. Los números hablan por sí solos. El año pasado llegaron a Buenos Aires alrededor de 20 mil personas sólo con el fin de aprender español. Para este año, las autoridades calculan que el incremento de estudiantes continuará en alza, tal como viene sucediendo desde 2004. También, los bellísimos paisajes de Argentina les permiten a los turistas no sólo llevar adelante su aprendizaje “tradicional” del idioma, sino también practicarlo en los paseos por las distintas regiones del país. Favorece la tendencia, además, el alto nivel académico de las instituciones que ofrecen los cursos de español –dividida en partes casi iguales entre institutos terciarios y universidades e instituciones privadas, fundaciones y asociaciones– como la gran calidad de los docentes. De hecho, la variedad de la oferta educativa es muy amplia: existen cursos integrales divididos por niveles, para negocios, para niños, para turistas y para deportistas, entre otros. Estadísticas recientes demostraron que los estudiantes extranjeros –provenientes principalmente de Inglaterra, Estados Unidos, Francia, Canadá, Australia, Brasil e Israel– pertenecen a distintas edades. Mientras en promedio, dedican entre 15 y 20 horas semanales al aprendizaje del español –se puede optar por clases particulares y grupos reducidos o más amplios– los visitantes suelen alojarse en casas de familias, aunque últimamente la mayoría prefiere hacerlo en los numerosos hostels que existen en los diferentes barrios de Buenos Aires. |